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Calaveritas literarias

Escribe su nombre y elige para quién es: sale en verso que mide y rima, lista para mandar.

Es para
Algo de cómo es (opcional, hasta dos)
Largo
La Calavera Catrina de José Guadalupe Posada, con su sombrero de plumas

Para la maestra

La maestra andaba en pazcuando, con lista en la mano,la Parca pasó revistacasa por casa, temprano.

En el salón de la escuelaentró la Muerte callada;le dejaron veinte planasy una tarea atrasada.

Calavera Catrina, grabado de José Guadalupe Posada, hacia 1890-1913, Amon Carter Museum of American Art, dominio público

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Calaveritas cortas, listas para copiar

Todas miden ocho sílabas y riman. Con «Con su nombre» se escribe otra igual con el nombre que quieras.

Para la maestra

La maestra andaba a gustoy oyó afuera, en la banqueta,un mariachi de esqueletoscon guitarra y con corneta.

La Catrina llegó tardey sin tarea en la mano;la dejó sin el recreoa hacer planas en verano.

Para el maestro

El maestro estaba en pazcon el pan de muerto a un lado,cuando la Flaca, golosa,se lo comió de un bocado.

La Muerte entró muy confiadaa llevárselo en la clase,pero sin examen hechono hubo forma de que pase.

Para mi mamá

Mi mamá leía en pazsin saber que la Pelona,con su sombrero de flores,venía a verla en persona.

Llegó la Muerte con hambrey olió el mole que servía;se sirvió tres platos llenosy se quedó todo el día.

Para mi papá

Mi papá andaba felizy un frío de panteónle avisó que la Calacalo esperaba en el sillón.

La Muerte llegó al partidoa llevárselo en un rato,y la puso de portera:¡la ficharon bien barato!

Para mi amiga

Mi amiga bailaba a gustocuando se apagó la velay entre las sombras, la Flacale dio un susto de novela.

La Muerte vino a llevarla,pero antes de dar un pasole contó toda la cuadray se le olvidó su caso.

Para mi amigo

Mi amigo bailaba en pazcon su atole y su tamal,cuando tocó la Catrinaen rebozo de percal.

La Catrina, muy formal,le tocó con la guadaña,pero él en el celularno movió ni una pestaña.

Para mi abuela

Mi abuela cantaba a gustola noche de Todos Santos,cuando llegó la Catrinay le pegó tres espantos.

La Flaca vino por ella,pero le dio un chocolatecon pan dulce y un consejo,y se quedó en el petate.

Para mi abuelo

Mi abuelo estaba felizcuando tocó a su ventanauna calaca elegantecon su sombrero de lana.

La Flaca fue a despertarloa las seis de la mañana;le dijo: «Cinco minutos»,y abrió el ojo a la semana.

Para mi compañera

Mi compañera leíay por la esquina asomóla Calaca en bicicletay en la puerta se frenó.

La Catrina la encontróviendo series en la cama;se sentó «nomás un rato»y ahora es fan de la trama.

Cómo se hace una calaverita literaria

Una calaverita es un verso de burla cariñosa: la Muerte viene por alguien que está vivo y se ríe de cómo es.

  1. Elige a una persona y algo suyo que todos reconozcan: llega tarde, no suelta el celular, deja mucha tarea.
  2. Llama a la Muerte por un apodo: la Flaca, la Catrina, la Calaca, la Pelona, la Huesuda.
  3. Escribe estrofas de cuatro versos de ocho sílabas. Cuéntalas como suenan: si una palabra acaba en vocal y la siguiente empieza por vocal, se juntan en una (sinalefa). Si el verso acaba en palabra aguda, suma una; si acaba en esdrújula, resta una.
  4. Haz que rimen el segundo y el cuarto verso de cada estrofa: desde la vocal fuerte de la última palabra, que suene igual.
  5. Cierra con el chiste: la Muerte se la lleva, o lo que hace esa persona la salva.
Hoja volante verde de 1913 con el título Remate de calaveras alegres y sandungueras, la calavera del sombrero de plumas y cuatro columnas de versos
Newberry Library, Chicago, dominio público

Así medía una calaverita de 1913

  1. Hay hermosas garbanceras,hay-her-mo-sas-gar-ban-ce-rasmide 8
  2. de corsé y alto tacón;de-cor-sé-y al-to-ta-cón (+1, aguda)mide 8
  3. pero han de ser calaveras,pe-ro han-de-ser-ca-la-ve-rasmide 8
  4. calaveras del montón.ca-la-ve-ras-del-mon-tón (+1, aguda)mide 8

Primera estrofa de «Remate de calaveras alegres y sandungueras», hoja de la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo, Ciudad de México, 1913, con grabado de José Guadalupe Posada. Ejemplar de la Biblioteca Newberry de Chicago.

Comprueba la tuya

Pega tu calaverita: un verso por línea y una línea en blanco entre estrofas. Te decimos qué verso no mide ocho y cuáles no riman.

De dónde vienen

Las calaveras salían impresas cada noviembre en hojas sueltas que se vendían por la calle. En la Ciudad de México, la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo las tiraba en papel de colores, con versos y grabados de José Guadalupe Posada. La hoja de 1913 que guarda la Biblioteca Newberry de Chicago, en papel verde, lleva la calavera con sombrero que hoy llamamos Catrina; Posada había muerto en enero de ese año.

Sus versos ya eran como los de hoy: estrofas de cuatro versos de ocho sílabas que riman. Se burlaban de las «garbanceras», las que se arreglaban para parecer lo que no eran, y les recordaban que acabarían como todos, «calaveras del montón».

En internet se repite que la primera calavera de periódico salió en Guadalajara, en uno llamado El Socialista: unos dicen que en 1849 y otros que en 1879. Ninguna de esas páginas enseña el periódico, así que aquí no damos el año por bueno.

La historia completa de esa calavera del sombrero está en la Catrina, y la de la fiesta, en el origen del Día de Muertos.

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